La brecha digital en la empresa familiar

Por. Salvador Rodriguez Gonzalez


En cierta ocasión, me encontré a una señora cincuentona recibiendo un curso de computación y por curiosidad le pregunte ¿cuál era su motivación? “Quiero ponerme al nivel de mis hijos, para que no se burlen de mí y comunicarme mejor con ellos” dijo. Su respuesta me llamó a reflexión sobre el impacto de la tecnología de la información en la familia y su incidencia lógica, en la empresa familiar. 

Antaño, nuestros padres eran los sabios a quienes acudíamos, para entender cualquier situación de vida y siempre tenían una respuesta o la inventaban; hoy han sido sustituidos por “San Google”, “San Wikipedia”...etc. Como resultado, el nivel de respeto en la familia va deteriorándose; si es que entendemos como respeto: “Reconocer, aceptar, apreciar y valorar las fortalezas y debilidades del prójimo y sus derechos”. 

Hoy los hijos creen saber más que el padre, pues disponen de una computadora, que por cierto la pagó su padre y aceptan todo lo que encuentran en Internet, como verdad absoluta. Volviéndose presas fáciles de personas inescrupulosas que navegan por la web o de la ignorancia, que también navega por la misma autopista.

Lastimosamente, a muchos hijos les cuesta entender, que no usar computadoras, tabletas o iPhones, no vuelve menos valioso el conocimiento acumulado por los padres, “más sabe el diablo por viejo, que por diablo” dice un viejo adagio. Por otro lado, a los padres igual les cuesta entender, que el CAMBIO llego para quedarse, que deben adaptar y actualizar sus viejos paradigmas de gestión, a la nueva realidad y no luchar por detener el CAMBIO. 

Lo importante de reconocer, es que una nueva cultura ha surgido en el seno de la familia, alimentada por las tecnologías y que esta cultura, también se refleja en la Empresa Familiar; quizás a ello se deba que los conflictos Padre-Hijo- Hermanos, tradicionales en este tipo de empresas, se agudizan más cada día. La falta de tolerancia con respecto a las ideas o formas de trabajo del padre, del hijo o del hermano; las diferencias de valores e intereses; la soberbia y el egocentrismo, son algunos de los factores que alimentas la falta de respeto en la empresa familiar y complican más su gestión. 

Cuando la sabiduría de los padres, sus relaciones en el medio y su chequera, se complementan con las nuevas tecnologías, la agresividad sin límites y las ideas novedosas de los hijos, la empresa familiar se vuelve inigualable en su mercado. Fácil decirlo, difícil lograrlo, pero hay que hacerlo.

¿Qué se necesita para lograrlo? Establecer relaciones en la familia basadas en la Confianza y el Respeto Mutuo; creando un ambiente donde nadie sienta tener la verdad absoluta; donde el aprendizaje constante se convierta en hábito y todos aprendamos de todos; donde escuchar a los demás sea una práctica cotidiana y no un simulacro temporal; donde el grito y el insulto desaparezcan por completo. Pero especialmente, donde todos sumen y nadie reste. 

Cuando logremos un clima en que sea normal que el padre consulte al hijo y el hijo consulte al padre ante problemas o decisiones importantes a tomar; cuando las diferencias sean vistas como oportunidades de aprender de los demás; cuando el apoyo necesario llegue sin pedirlo; Cuando la tecnología se use en beneficio de la integración y no para burlarnos de otros. Solo entonces podremos decir que la brecha digital en la empresa familiar se reduce y los beneficios de la tecnología crecen, mejorando con ello la calidad de vida de la familia y la continuidad de la empresa en el tiempo. 

“Lo que tienes, es el resultado de lo que eres, mientras que lo que eres, no es el resultado de lo que tienes. El éxito viene de adentro. Si somos fuertes internamente, podemos lograr el éxito fácilmente”. - Ichak Adizes