Empresa familiar y la sucesión


Por. Salvador E. Rodriguez Gonzalez



"Descamisado a descamisado en tres generaciones."
"Padre Rico, Hijo noble, Nieto pobre."

"Padre comerciante, Hijo playboy, Nieto mendigo."
Frases comunes en culturas diferentes


Elaborando oferta para una prestigiada institución, sobre un proyecto de sucesión en empresas familiares, reflexionaba sobre las experiencias que he vivido y los conflictos que he presenciado, pero también sobre los casos de éxito, donde las raíces familiares han sido el factor clave.
La empresa familiar, es la cultura de la familia, aplicada a la empresa dijo en una oportunidad el Dr. Ichak Adizes, grabé esa frase y cada día compruebo, que es una realidad en nuestro medio.

La Familia es la base de la Sociedad y por lo tanto, es la base de las Organizaciones; no debe extrañarnos entonces que en el mundo actual, la Empresa Familiar domine las estadísticas sobre organizaciones de negocios y en nuestro país, más del 90% de empresas son familiares; algo importante de realizar es que su gestión, en la mayoría de casos, aún se mantiene en manos de sus fundadores; quienes por largo tiempo han aplicado paradigmas gerenciales, que fueron exitosos para sus antepasados y que fueron heredados por ellos y las nuevas generaciones, pretendiendo que sean igualmente exitosos en el presente; por ello es frecuente escuchar: “Si mi abuelo tuvo éxito, mi padre igual y a mí no me va mal, porque cambiar? ”.

La gran diferencia de estos tiempos, es la velocidad y complejidad del CAMBIO, los antepasados no vivieron en economías abiertas, con mercados globalizados; competencia ilimitada; estándares de calidad crecientes y precios decrecientes; hoy el Conocimiento es una variable determinante en la competitividad de la empresa y, la democratización de las sociedades, también invade a las Organizaciones. Todo esto, exige una revisión de los Paradigmas Gerenciales que prevalecen en las empresas familiares, para adaptarlos a las nuevas condiciones en que se opera; no hacerlo, las mantendrá de sorpresa en sorpresa y cada día enfrentaran sorpresas más desagradables.

Debemos aceptar que la familia misma, ha cambiado su forma de gestión; la educación y formación de hijos y nietos ya no es la misma; los valores y escala de intereses de los miembros, varían constantemente, generando traumas y desintegración, en aquellos que no se adaptan a la nueva realidad. Se calcula que el 70% de los negocios familiares mueren, después de la muerte del fundador y sólo entre el 9 y el 15% consiguen llegar a la tercera generación. Ello no es extraño, dado que el Cambio genera desintegración en forma natural y la muerte del fundador es un Cambio trascendente, para el que normalmente la empresa familiar no se prepara con antelación. ¿Quién debe ser el sucesor idóneo? ¿Qué pasara con la familia? ¿Qué sucederá en la empresa, con su estructura, autoridad sobre los recursos y las recompensas? Son preguntas que deben responderse, previo a la muerte o retiro del fundador. 

Hoy no basta con repartir las acciones entre los hijos y familiares, mediante un testamento; se debe preparar a la empresa, a la familia, al sucesor y al fundador, antes que este fallezca o se retire, pues se corre el riesgo de que también se lleve consigo a la empresa y se pierda así, la razón de su esfuerzo y sacrificio durante tantos años: EL BIENESTAR DE LA FAMILIA.

La empresa familiar sostiene la economía del país, de ahí su importancia e influencia en la calidad de vida de nuestra sociedad y el nivel de desarrollo económico y social del país. No debe entonces quedar al azar su sostenibilidad en el tiempo; preparar la sucesión en el mando, debe ser una labor impostergable, para todo empresario llegando a la edad de oro, que merece ver logradas sus metas y partir con la satisfacción del deber cumplido.

Recordemos siempre: La empresa familiar es la cultura de la familia, aplicada a la empresa.